Buenas intenciones, Anna Casanovas

lunes, 19 de noviembre de 2018

Título: Buenas intenciones
Autora: Anna Casanovas
Género: romántica contemporánea
Editorial: Umbriel
Sinopsis:
Nada garantiza que un consejo dado con buena intención logre el resultado deseado y eso Anne lo sabe mejor que nadie, vive con las consecuencias del que siguió hace poco más de ocho años. Pero va a cambiar. No volverá a celebrar otro cumpleaños empapada por la lluvia tras trabajar horas de más en ese restaurante.
La inteligencia artificial forma parte de nuestro día a día, es el recuadro amarillo que nos reconoce en las fotografías del móvil o el mapa que nos guía hasta ese lugar en el que no hemos estado nunca. Manel lleva tiempo trabajando en algo así, en una inteligencia artificial que ha bautizado con el nombre de Jane, por Jane Austen.
Tom Lefroy es el hombre que supuestamente le rompió el corazón a Jane Austen y la lanzó a escribir. Aunque tal vez creer eso sea un gran error. Tal vez Jane Austen y Tom Lefroy tuvieron otra clase de relación, y tal vez Manel y su Jane puedan descubrir la verdad si esta vez Anne toma la decisión adecuada.

Ya está aquí la esperadísima nueva novela de Anna Casanovas y ha sido una delicia ir decubriendo los secretos de esta pareja, Anne y Manel, que tanto pasado tienen tras de sí, a la vez que ves cómo pudo ser la relación entre Jane Austen y Tom Lefroy porque si tan poca información hay de la escritora, ¿por qué no pudieron pasar las cosas de esta forma? Lo intrincado que está toda la trama con Persuasión, última obra de Austen, constituye un homenaje espléndido a esta autora inmortal.

Una vez más, como ya hizo con Herbarium y La partitura, hay dos historias paralelas entrelazadas a la perfección, una del presente y otra del pasado. Aquí la intensidad la vas a vivir de igual manera y el manejo de los diálogos y las escenas con una tensión elegante que te deja con ganas de más van a ser una constante en todo el libro.

Voy a comenzar hablando de la historia del presente, la de Manel y Anne. Ella es una joven que reside en Bath junto con su hermana pequeña y su padre; su hermana mayor acaba de mudarse también a la ciudad con su familia y la acción arranca con estas tres hermanas totalmente alejadas que sienten la necesidad de unirse para hacer frente a un padre egoísta que quiere hacerse con las joyas que les legó su madre. Unas joyas que, se irá viendo, cumplen una función de recuerdo del pasado y de impulso hacia la vida que desean.

Anne trabaja en un restaurante y tiene inconclusos los estudios de derecho porque a ella lo que le apasiona es otra cosa pero no se atreve a dar el primer paso en la carrera por conseguirlo; además, hace ocho años, siguiendo un consejo dado con muy buenas intenciones, rompió una relación con un chico del que estaba muy enamorada pero a la vez insegura de todo lo que se le presentaba frente a ella.

Por otra lado conocerás a Manel, un chico que ha triunfado en un mundo difícil y cambiante y que desarrolló hace años una aplicación muy curiosa, Buenas intenciones, que está a punto de vender y que actualmente está en el camino de lograr grandes cosas con su Jane, su inteligencia artificial. La investigación que lleva años desarrollando, parte por trabajo y parte por hobbie sobre de Tom Lefroy y Jane Austen le lleva a encontrar unas cartas que si bien no aportan datos concluyentes, le mueven a continuar porque presiente que está a punto de llegar a un punto clave.

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Un viaje a Londres por trabajo donde se reencontrará con viejos amigos hará que su camino vuelva a cruzarse con el de Anne y den comienzo una serie de miradas y pensamientos que les llevará a tener la conversación que tanto tiempo lleva a la espera. Porque sí, se conocieron hace ocho años y allí empezó su historia. Me ha gustado que se tomen su tiempo, que después de tantos años no den por resuelto todo en dos minutos, lo que hace que veas esa evolución que han tenido, cómo todos estos años les han cambiado y cómo cada momento en que coindicen cuenta para cuando por fin están listos para hablar.

Tendrán que enfretarse a muchas cosas, tanto propias como del otro; tendrán que poner en orden sus pensamientos y sentimientos y expresarlos para poder seguir avanzando. Lo que descubrirás es si deciden darse una segunda oportunidad o si todo el dolor pasado pesará más a la hora de volver a confiar.

La parte del pasado es simplemente magistral; desde la perspectiva de Tom Lefroy, abogado irlandés que pasa por la vida de Jane Austen durante dos semanas unas navidades, asistes a toda una vida de decisiones, de amor escondido de la vista de todos y a unos diálogos entre estos dos personajes que, sin duda, podría haber escrito la mismísima Austen y que no me cabe duda que tendrían su aprobación. Cómo presenta a Jane es genial, el empoderamiento que le otorga frente a las convenciones sociales tan férreas te da una imagen de una mujer fuerte que luchó por lo que quiso y antepuso sus deseos a todo lo demás.

Por supuesto que recomiendo este libro hasta el infinito, reconozco que solté alguna lagrimilla con el final, pero tengo que señalar unas serie de erratas o fallos incomprensibles por lo fácil que hubiera resultado corregirlos. Esto no es que haya desmerecido la obra, para nada, pero da rabia encontrarlos cuando podrían haberse subsanado.

El libro está plagado de detalles, desde un inicio absolutamente austeniano que va a hacer las delicias de las fans, hasta la delicadeza con la que trata las escenas de Anne y Manel, pasando por la verosimilitud de todas esas dudas que rodean a Anne en cuanto a su futuro y el miedo que da ese primer paso, o esa muestra de lo que es capaz de hacer la inteligencia artificial y los retos éticos que se intuyen.

Como ya imaginarás he disfrutado mucho de esta historia, de la pasada y de la presente y ver como todo se iba relacionando; enternecedor ver cómo Anne va estrechando los lazos que le unen a sus hermanas y cómo toma, por fin, las riendas de su vida; ver la vulnerabilidad de Manel y su forma de comportarse para con Anne en la etapa que quiere iniciar y una Jane Austen más contemporánea que nunca hacen de esta historia una muy especial.

Anna lo ha vuelto a hacer, enamora con su prosa, sus personajes y su trama. Imprescindible.
 

Por siempre ¿felices?, Taylor Jenkins Reid

viernes, 16 de noviembre de 2018

Título: Por siempre ¿felices?
Autora: Taylor Jenkins Reid
Género: romántica contemporánea
Editorial: Titania
Sinopsis:
El matrimonio de Lauren y Ryan está en punto muerto, al borde de la ruptura. Ellos saben que se quieren, pero no son felices, ni siquiera se soportan. ¿Cómo han podido llegar a esta situación? Tienen que hacer algo drástico si no quieren terminar mal. Así que se les ocurre un plan poco convencional: estar separados durante un año y no tener contacto entre ellos.
Esta nueva situación les servirá para conocerse mejor a ellos mismos, para saber si se echan de menos, si quieren volver a estar juntos e incluso si siguen enamorados.Lauren se embarcará en un viaje de autodescubrimiento. La influencia de amigos y familiares, así como su proceso curativo personal y los desafíos que supone su vida lejos de Ryan, empezarán a cambiar la percepción que Lauren tenía sobre el matrimonio y la monogamia, la pasión y la fidelidad, el amor y el sexo… ¿Realmente van siempre de la mano? Y si no es así, ¿qué es lo que realmente hace que una relación funcione?

Esta es la segunda historia que leo de la autora, que como la anterior Por siempre unidos también es autoconclusiva. La leí a continuación de la anterior porque pensé, dado que las portadas se parecen, que era una bilogía, pero no, así que lánzate con cualquiera de ellas por son geniales.

En este caso vas a conocer la historia de Ryan y Lauren, una pareja encantadora que se conoció en la universidad, se casaron hace unos años y que ahora, tras once años desde aquella primera conversación en la cafetería de la facultad, parecen no soportarse.

Puedes creer que se trata más bien de una historia de desamor, pero lo cierto es que parecía imposible que pudieran llegar a ese punto tras haber ido viendo momentos de su relación, unos especiales, otros cotidianos, que muestran lo mucho que se quieren, pero también hay, en los últimos tiempos, momentos desagradables que amenazan con echar todo por la borda.

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De nuevo es la voz femenina, en primera persona, quien narra la historia, lo que en cierta manera hace que conectes más con Lauren, los enfados, la necesidad de tomar distancia, de replantearse su vida, pero gracias a unos emails y a una forma no muy lícita de conseguirlos, también Ryan dará su versión y cómo se siente con todo por lo que está pasando.

Lauren pasa los siguientes meses apoyándose en su familia, sobre todo en su hermana Rachel, pero también tendrá conversaciones interesantes y esclarecedoras con su madre, su abuela y hasta con su hermano pequeño, quien les dará una sorpresa que jamás imaginaron que pudiera venir de él.

Es muy interesante contraponerlas distintas versiones que cada una tiene del compromiso y del matrimonio, pero eso no termina de ayudar a Lauren a aclararse porque siente que no se identifica con ninguna.

Un hecho que tambalea la estabilidad de la familia Spencer será el decisivo para poner las cartas sobre la mesa y tomar la decisión que afectará al resto de su vida.

Me ha gustado mucho este libro. Con solo dos títulos que he leído de la autora ya puedo decir que no tiene historias típicas, sigue patrones diferentes pero sí que hay muchos sentimientos en juego, se sienten, se piensan, cambian y también te hacen reflexionar. ¡Hay que tener en cuenta a esta autora!

Audrey Ferrer presenta...Mientes tan bien

jueves, 15 de noviembre de 2018






Hola! Hoy presentación de la nueva novela de Audrey Ferrer, Mientes tan bien. Su segunda historia que llegará en tan solo una semana, el día 22 y que cuenta con unos protagonistas de armas tomar.

Ya había leído Nuestros mejores momentos y según cuenta la propia autora este nuevo libro es más íntimo; desde luego estoy deseando leerlo, conocer a Matías y Tessa pero también a todos los secundarios que les acompañarán. De momento Audrey nos cuenta un poco más sobre ellos:



«Mientes tan bien» es un proyecto especial para mí. Distinto a lo que había escrito hasta el momento. Es una novela ROMÁNTICA, intensa y narrada desde una perspectiva íntima, con un tono más poético que en mi anterior novela.
Es piel que no miente.
Guerras que se rinden en los labios ajenos.
Pedacitos de teatro susurrados entre unos brazos que erosionan.
Manos diminutas aferrándose a la autenticidad.
Miedos que crean huracanes invisibles.
Son silencios que quieren ser escuchados.
Son incendios y cenizas, sexo y risas.
Una aldea que es refugio y testigo de muchos amores distintos.
Notas de amor que destierran las dudas.
Dos personajes imperfectos… que son perfectos el uno para el otro.
Y precisamente a esos personajes quiero acercaros hoy:
Matías… es descarado, desvergonzado, ingenioso, un tipo pasional, directo y alocado que revoluciona el suelo que pisa. Que no os atrape esa forma que tiene de enmascarar su sonrisa porque sabe que es turbia, ni su boca canalla susurrando versos, ni esa entrega desmedida...


Tessa es combativa, desafiante, honesta, impulsiva, cínica, y comprometida con los suyos. Ella luchará cada batalla que se le proponga con su mirada invencible. Lo que no sabe es que tendrá que rendir su piel...


Y así se encuentran, y así empieza esta historia…
«Una mentira es el refugio oculto entre dos porqués.
Uno puede perderse eternamente entre porqués. Ahogarse en el oleaje de lo que no cuenta. De lo que teme. De las mentiras que comparte.
Pero en algunas ocasiones, ese refugio puede resultar en oportunidad.
Ese mediodía de abril, la oportunidad llevaba a un hombre de treinta y pocos a una aldea perdida entre montañas y más montañas…»
¿Les acompañas…?


Hecha la invitación a este fantástico viaje, solo queda apuntar en el calendario el próximo jueves y dejarse llevar! Y darle las gracias a Audrey por esta presentación, sabes crear expectativas ;)

¿Qué te ha parecido? ¿Tienes ganas de leer esta historia? Cuéntame!

Más de ti, Mia Sheridan

martes, 13 de noviembre de 2018

mas-de-ti-mia-sheridan
Título: Más de ti
Autora: Mia Sheridan
Género: romántica contemporánea
Editorial: Phoebe
Sinopsis:
Una mujer rota…
Un hombre que necesita ayuda…
Solo el amor puede reparar un corazón destrozado…
Crystal ha aprendido hace mucho tiempo que el amor solo provoca dolor. Para ella es mejor no sentir nada a que le hagan daño otra vez. Mantiene su corazón a salvo detrás de una dura fachada, y desconfía de los hombres, ya que solo la han utilizado para sus propios fines. 
Una noche, entra en su vida Gabriel Dalton, un hombre que, a pesar de su terrible pasado, posee una innegable bondad. Aun sabiendo lo que puede suponer para ella, Crystal se siente atraída por él. La tranquila fortaleza de Gabriel desgasta las defensas que la protegen desde hace tanto tiempo, y su tierna paciencia consigue que ella se cuestione todo lo que creía cierto. 
Crystal y Gabriel no habían imaginado que la vida, la misma que les ha robado todo, podría regalarles un amor tan profundo. 
Ahora la decisión es suya: ¿deben endurecer sus corazones otra vez o buscar el valor necesario para olvidar su doloroso pasado y seguir adelante juntos?

Qué tendrá esta autora que siempre emociona...He leído todos sus libros y he de decir que esta historia ha sido especial, diferente, por cómo son los protagonistas, por todo lo que han pasado, por cómo se encuentran y aun teniendo muchas cosas en contra deciden apostar por la felicidad, que ya iba tocando que la vida les diera algo bueno.

Voy a empezar hablando de Gabriel. Este chico tiene todas las cualidades buenas del mundo: es atento, buena persona, cree en la bondad de la gente y todo ello habiendo pasado un infierno en su niñez; viéndole ahora nadie podría adivinar que pasó años alejado de su familia por un hecho horrible y que consiguió regresar por pura fuerza de voluntad. Está decidido a dar un paso más, a relacionarse con mujeres, pero no tiene la suficiente confianza en él mismo, para lo cual pide ayuda a Crystal.

"A veces llevamos etiquetas que nos limitan de forma dolorosa, ya nos las hayamos colgado nosotros mismos o lo demás. Yo me había sentido hecho polvo y destrozado una vez, pero ya no. Todavía tenía mucho en lo que trabajar, pero no era una víctima. Era un superviviente."

Crystal es una chica a la que la vida le ha dado la espalda, que ha sufrido muchísimo a lo largo de los años y que ha perdido totalmente la autoestima. Trabaja en un local de striptease, toda su vida la han visto como a un objeto y ella no cree merecer nada más allá. Cuando conoce a Gabriel y éste le pide que le ayude a relacionarse con mujeres, a perder el miedo a que le toquen, no cree que pueda ser lo que necesita; ve en ese chico tímido y dulce a alguien que está a años luz de ella y no hace otra cosa que apartarle a pesar de la insistencia de él.

El primer encuentro y los que le siguen son tensos porque ella está a la defensiva, quiere que se aleje, pero Gabriel es perseverante, pero hasta un punto. Cuando una mala noche y unos clientes cretinos por no decir algo más fuerte, importunan a Crystal y ésta les hace frente, desencaderará consecuencias imprevisibles en la relación de los protagonistas que llevarán a Crystal lejos del local y a dar los pasos necesarios hacia su recuperación mental.

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La ambientación me ha parecido magistral. Los pasados de ambos solo los conoces por lo que ambos le cuentan al otro, o bien por algunos recuerdos, ya que el libro va alternando las voces. Esta forma de presentar esos años de infancia y juventud, con esa distancia e insinuando dan pie a que puedas imaginar, con mucho pesar, todo por lo que pasaron. El tiempo que comienzan a pasar juntos, en casa de Gabriel, me parece perfecto porque vas viendo los esfuerzos que va haciendo ella por reconstruirse y cómo está Gabriel ahí para ayudarla.

Puedes imaginar que Crystal no es su verdadero nombre, pero el momento en que decide compartir su nombre real con Gabriel es tan emocionante que mejor leerlo a que te lo cuente. Hay muchísimos más detalles como los amaneceres, el trabajo de Gabriel como escultor o las citas al inicio de cada capítulo.

"- No me puedes arreglar, ¿sabes?
Me había dicho algo parecido en La perla de platino, lo que me hizo cuestionarme mis motivos. pero al mirarla ahora, supe que nunca había sido esa mi intención. Yo quería que sanara, y esperaba formar parte del proceso. Pero nadie podía arreglar a otra persona. Solo nos podíamos salvar nosotros mismos.
- No, tienes razón. No puedo arreglarte.
"Solo puedo amarte. Y quiero intentarlo".

Como te digo, ambos tienen por delante mucho trabajo, Gabriel afianzando sus logros y yendo más allá en la relación de confianza con una mujer y ella desarrollando su autoestima y dejando de culparse por las acciones de otros. El pasado de ambos volverá en cierta manera; por un lado Gabriel tendrá que hacer frente a sus demonios y demostrando de nuevo esa valentía que le salvó y por otro lado, el trabajo personal de ella hará que te emociones lo indecible.

Me ha parecido una historia equilibrada, con grandes dramas pasados y presentes pero en cierto modo esperanzadora por el futuro; arriesgarse a amar aunque en el pasado nadie te haya demostrado amor ni cariño, desconfíes de todo el mundo y por fin descubras que habrá alguien que no te decepcionará y que te dará en cada momento lo que necesites; afrontar la propia vida optando por focalizarse en lo positivo, en lo que se tiene y seguir adelante de la mejor manera posible; tener sueños y dar pasos para cumplirlos.

Ambos personajes tienen algo que te hace querer abrazarles; es una historia dulce y preciosa por lo que tiene de superación. Si adoras a esta autora este libro te va a emocionar y va a escalar posiciones hasta los primeros puestos de tu ránking. Si va a ser lo primero que leas de ella, te vas a enamorar.

Anna Casanovas presenta...Buenas intenciones

lunes, 12 de noviembre de 2018


Hoy sale a la venta lo nuevo de Anna Casanovas, Buenas intenciones, una novela especial, compleja y que se adentra en aspectos relacionados con Jane Austen muy interesantes a la vez que se va desarrollando la historia del presente entre Manel y Anne.

Esta presentación es distinta porque Anna nos regala un capítulo inédito de su historia, una capítulo donde podemos conocer un poco más a Manel, el protagonista masculino, y que contiene un vistazo al pasado que enociona. Muchísimas gracias!!

Cuéntame qué te ha parecido y si crees que esta novela de la autora se va a colocar en el top de tus lecturas favoritas, yo estoy convencida de que será así en mi caso.



Manel y las cartas de Tom Lefroy

Intentó no darle demasiadas vueltas a la coincidencia de fechas. No tenía importancia. Aquella visita a Boston la había planeado semanas atrás, hacía meses que no se tomaba un descanso, casi un año, y si no salía del laboratorio acabaría volviéndose loco. Las reuniones en la universidad no contaban como descanso, había insistido Prisha y sus padres habían amenazado con subirse al primer vuelo que saliera de Barcelona y plantarse en casa para obligarle a dormir y a comportarse “como una persona normal”. La verdad, sonrió al salir del aeropuerto, era que no le habría importado ver a papá y a mamá, les echaba de menos y sus visitas siempre servían para hacerle reír y recordarle que era humano.
Se estaba poniendo dramático y sabía de sobra que esa actitud le llevaba a cometer errores o a tener ideas brillantes. Recordó el día, mejor dicho, la noche que se le ocurrió la primera línea de código de Buenas Intenciones. De eso hacía unos años.
Subió a un taxi y en cuanto el vehículo entró en la ciudad sacó una foto desde la ventana para mandársela a Prisha, su mano derecha en el laboratorio y la responsable de mantener, dentro de lo posible, su salud mental. Ella contestó al instante:

Podrías haberla falsificado, pero solo a ti se te ocurre ir a pasar un fin de semana en Boston y no en una playa soleada de Méjico. Haz todo lo que yo haría ;-)

Manel le había dicho a su amiga que iba a visitar a antiguos colegas del M.I.T y que le apetecía rememorar las juergas universitarias. Sabía que Prisha no había acabado de creerle, pero cuando le enseñó el billete dejó de insistir. «Al menos no vas a estar trabajando, le dijo, y procura no pensar tampoco en Jane. Necesitas unas vacaciones.»
Lo de Jane no iba a cumplirlo.
Dejó la bolsa en el hotel, intentó no fijarse demasiado en el enorme reloj que colgaba en el vestíbulo y que señalaba también la fecha en la parte inferior. Era un idiota por acordarse de esas cosas. Abrigado e impaciente volvió a la calle y se dirigió hacia el barrio de Cambridge donde se encontraban los mayores mercados de antigüedades y tiendas especializadas. Había preparado una lista, se había intercambiado correos con unas cuantas y había un local que ocupaba el primer lugar. El propietario, un militar retirado, le había contado que estaba especializado en manuales y cartas de navegación ingleses y que entre sus últimos hallazgos había uno que había pertenecido a un almirante de apellido Austen.
Era un tiro a ciegas, el apellido Austen no era tan raro, pero un cosquilleo le recorría la espalda a Manel desde que había recibido esa información.
La tienda, un local casi oculto en medio del bullicio de Cambridge, estaba abarrotada de vajillas antiguas, libros de piel, papeles, lámparas y sofás destartalados. Al fondo había un mostrador y tras una luz amarillenta un señor con gafas y lupa en mano inspeccionaba una vieja fotografía.
-En seguida estoy con usted -lo saludó.
-Soy Manel Beltor, hablamos por correo hace unos días.
El señor levantó la mirada.
-Beltor, sí, las cartas navales están en esa mesa de allí. Usted mismo, écheles un vistazo. La que le interesa está en el cajón, se la guardé cuando me dijo que pasaría a verla.
-Gracias.
Tuvo el impulso de salir corriendo. Le sucedía a veces, en especial cuando tenía el presentimiento de que podía descubrir algo que le obligase a replantearse qué estaba haciendo. No tendría que haber viajado a Boston ese fin de semana, tendría que haber buscando una fecha que no significase nada.

Londres, el mismo día… unos años antes.

Llevaban un mes juntos. Un mes. Desde que la había conocido cada día era distinto, era como si al entrar Anne en su vida le hubiese abierto el mundo o le hubiese enseñado a verlo, a vivirlo de otra manera. Era difícil de explicar, él siempre se había considerado una persona feliz. Sus padres le querían y le apoyaban en todo lo que hacía, incluso cuando ganó la beca y les dijo que se iba a estudiar a Londres. Papá le dijo que se las apañarían sin él, que fuese a por sus sueños y que el bar de Sants siempre estaría allí. Mamá le exigió que no pasase las veinticuatro horas pegado al ordenador y que hiciese el favor de pasarlo bien en Inglaterra. Las máquinas pueden esperar, Manel. Por eso había buscado un trabajo que no tuviese nada que ver con los estudios y hacer de camarero le había parecido lo más lógico; había crecido en el bar de casa. Esa decisión le había llevado hasta Anne, aunque en sus entrañas sabía que la habría acabado encontrando fuera como fuese.
Hoy hacía un mes de su primer beso y él llevaba toda la mañana pensando en lo curioso que era que algo tan imprevisto e incontrolable como enamorarse pudiese tener tanta importancia en su futuro. Ahora ya no se imaginaba esos proyectos, esos sueños, en soledad, veía a Anne a su lado. Juntos iban a poder hacer todo lo que tenían miedo de no conseguir por separado.
Salió de clase y fue andando hasta la habitación que tenía alquilada, tenía que estudiar antes de entrar a trabajar. Le había sido imposible cambiar el turno y no iba a poder ver a Anne hasta mucho más tarde. Pero iba a ser antes de las doce. De un modo u otro iba a decirle que él, el chico de los códigos y de las deducciones lógicas, había encontrado algo que no podía explicar y sin lo cual se veía incapaz de vivir. Se obligó a centrarse en lo que estaba haciendo, tanto en el proyecto de la universidad como en el trabajo cuando empezó el turno más tarde en el restaurante, y cuando por fin llegó la hora se cambió y fue a buscarla. Habían quedado en un café cerca de Covent Garden, ella lo estaba esperando cuando llegó. La observó desde fuera, a través de la ventana, jamás se acostumbraría al vuelco que le daba el corazón cada vez que la veía, y buscó a tientas el paquete que llevaba en el bolsillo del abrigo. Era una tontería, pero no había podido evitar comprarlo.
Ella le sonrió cuando lo vio y Manel, que hasta entonces estaba convencido de que poseía un alto nivel de autocontrol y que nunca se apresuraba, casi corrió hasta donde Anne estaba y sujetándole el rostro con las manos la besó.
-Hola.
-Hola -Anne sonrió y lo abrazó sin decir ni una palabra o tal vez diciendo las únicas que importaban.
Él no comprendió cómo era posible que eso fuera a más.
-Te he traído un regalo, hoy hace un mes… te he traído un regalo. -Dejó el paquete en la mesa y se sentó. Aprovechó que tenía que desabrigarse para apartar la mirada y ver si así se tranquilizaba un poco. Oyó que ella rompía el papel con cuidado.
-Oh, Manel, me has comprado un pingüino.
-No es nada.
-Es… es -tragó saliva- lo es todo.
No lo era, era un peluche ridículo que cabía en la palma de la mano. Tenía los ojos saltones de plástico azul y negro y brillaban porque estaban rociados de purpurina. Lo había visto en un quiosco que había cerca del metro unos días atrás, había entrado a comprar unos chicles y al verlo supo que tenía que regalárselo a Anne.
El pingüino se quedó en la habitación de Manel, Anne lo llevaba siempre en el bolso, le había cosido una tira de piel y lo utilizaba de llavero, hasta que un día se le rompió y lo dejó allí para arreglarlo. No lo hizo nunca, no pudo o no quiso, y Manel se lo llevó de allí cuando se fue.


-¿Es eso lo que estaba buscando?
La voz del anticuario le obligó a reaccionar y a dejar de torturarse con algo que no tenía importancia y que él ya había olvidado. De acuerdo, olvidar no lo había olvidado, pero hacía tiempo que había llegado a la conclusión de que lo mejor que le había pasado en la vida había sido que Anne desapareciera de ella.
-Todavía no lo he visto, lo siento, me he distraído. Hay tantas cosas aquí -improvisó.
El anticuario sonrió y se acercó a él esquivando los muebles más grandes, parecía una comadreja. Abrió el cajón y sacó la carta naval en cuestión.
-Puede sentarse allí. -Señaló una silla moderna, de oficina, que estaba completamente fuera de lugar allí dentro.
Manel asintió, tenía que centrarse, había ido allí porque cuanta más información pudiese encontrar más perfecta sería Jane. Levantó con cuidado la cubierta de cuero, el nombre H. Austen era legible en el margen derecho de la primera página. Las pasó una a una con cuidado, había información sobre el viaje que había emprendido el navío, la ruta que había seguido y distintos incidentes que habían sucedido a bordo. Él sabía que Henry Austen, hermano de Jane Austen, había sido militar y que otro de sus hermanos, Charles, había participado en las guerras napoleónicas. Era posible que esa carta naval hubiese pertenecido a la familia Austen, pero también era posible lo contrario. Siguió pasando hojas y al llegar a la mitad se detuvo.
-Aquí hay algo, unas cartas -le dijo al anticuario que volvía a estar tras el mostrador.
-Es frecuentes en los libros antiguos que haya cartas o fotografías dentro. Mírelas si quiere, si le interesan también puede comprarlas.
El hombre parecía muy concentrado en lo que estaba haciendo, así que Manel inspeccionó por su cuenta y desplegó con mucho cuidado la primera hoja de papel.

Querida J,

Cuando alguien me pregunta por qué miro las estrellas les digo que es una afición más, pero lo cierto es que lo hago porque tú estás allí.

T.

Era imposible que esa carta fuese de quién él creía, completamente imposible, aun así, se le encogió el estómago y le costó respirar. Volvió a doblar el papel con cuidado y pasó el dedo por encima del grueso de cartas. Había muchas. Cerró la carta de navegación para protegerlas en su interior y fue en busca del anticuario. Pagó el precio que le solicitó sin rechistar, ni siquiera regateó como era habitual en esa clase de transacciones y volvió al hotel.
Y se dijo que no significaba nada que hubiese encontrado aquellas cartas justo aquel día ni que hubiese metido en la maleta para ese viaje aquel ridículo pingüino que aún utilizaba para colgar la llave del laboratorio.

Hasta aquí este trocito que con tantas ganas de más deja de la historia de Manel y Anne. Puedes comprarlo desde ya mismo en digital y en físico pinchando aquí mismo: 

Nos vemos en la siguiente presentación.